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| La zanahoria pertenece a la familia de las Umbelíferas, también denominadas Apiáceas. Es la hortaliza más importante y de mayor consumo de las pertenecientes a dicha familia, que cuenta con cerca de 250 géneros y más de 2.500 especies, la mayoría plantas propias de las estaciones frías. Se reconocen por su abundante contenido en sustancias aromáticas y, por lo general, son las semillas las que contienen los aceites esenciales responsables de su aroma y sabor. Algunas especies de esta familia contienen furanocumarinas, compuestos que pueden causar dermatitis. Sin embargo, no todos los individuos son sensibles. La respuesta de la dermatitis se intensifica con la exposición a la luz ultravioleta y puede dar lugar a la decoloración de la piel.
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ORIGEN Y VARIEDADES
Los historiadores ubican el origen de la zanahoria en Afganistán debido a la gran variedad existentes en dicho país. Los pueblos del Mediterráneo ya la consumían hace más de dos mil años, pero en esta época la zanahoria no tuvo demasiado éxito. Se trataba de una variedad de color púrpura o amarillenta, larga y delgada, que nada tenía que ver con la zanahoria consumida en la actualidad. Fue en el siglo XVII cuando se obtuvo la zanahoria que hoy está presente en nuestros mercados, robusta y de color anaranjado, de procedencia holandesa.
Las zanahorias se clasifican en función de su forma y tamaño. Las de raíz corta son variedades de cultivo temprano que pueden presentar forma redondeada, o alargada y cilíndrica. Las zanahorias de raíz larga son variedades de forma alargada y acabadas en punta. Pero las más comunes son las de raíz intermedia, que suelen ser ejemplares con forma cilíndrica y gruesa, de piel lisa y color naranja oscuro.
Algunas de las variedades de zanahoria más comunes son:
cilíndrica, uniforme y muy buena coloración.
variedad cilíndrica, dulce y muy jugosa.
zanahoria de color violeta, que palidece hacia el centro de la raíz hasta llegar a un tono casi blanco.
variedad originaria de Francia. Presenta raíces despuntadas, cilíndricas y semilargas.
una de las más cilíndricas. Es tierna, dulce y jugosa.
raíces largas y cónicas con hojas vigorosas.
variedad de fácil cultivo en suelos pesados.
SU MEJOR ÉPOCA
Podemos encontrar zanahorias frescas en el mercado durante todo el año, pero las de temporada son las que se cultivan a finales de primavera. Éstas son pequeñas, dulces y muy tiernas, mientras que las de invierno son más gruesas, por lo que la cocción mejora su sabor y consistencia. Las zanahorias tiernas y de buen color tienen un sabor delicado y son ideales para comerlas crudas. Las más grandes se empacan por separado y se usan para cocinar.
CARACTERÍSTICAS
es una raíz gruesa y alargada, por lo general cónica, de mayor o menor longitud según la variedad a la que corresponda.
las más consumidas suelen tener un tamaño de 15 a 17 centímetros y, según la variedad, pueden alcanzar hasta los 20 centímetros de largo. Su peso oscila entre los 100 y 250 gramos.
por lo general es naranja, aunque existen variedades de color blanco, rojo o amarillo. Incluso algunas de origen asiático tienen la piel de color morado.
cuando son tiernas y frescas tienen un sabor delicado con un gusto ligeramente dulce.
CÓMO ELEGIRLA Y CONSERVARLA
Para adquirir zanahorias de calidad se deben seleccionar las de piel suave y de pequeño o mediano tamaño, bien formadas, de color naranja vivo, con un estrechamiento uniforme y que no presenten raicillas laterales.
Si tienen hojas, éstas deberán estar frescas y tener un buen color verde. Es aconsejable rechazar las zanahorias con arrugas, flacidez o con apariencia quemada en su parte superior debido a una sobre exposición al sol. No conviene tampoco comprar las que estén blandas, poco firmes o tengan manchas que indiquen que han comenzado a deteriorarse.
La relación entre la carne de la corteza y el cuerpo interior o "corazón" es la mejor característica para determinar la calidad de la zanahoria. Lo ideal es que tengan un corazón pequeño y de un color igual al de la corteza. Si la zanahoria ha estado expuesta al sol pueden aparecer manchas verdes en la parte final de la raíz. Estas zonas tienen un sabor amargo, por lo que conviene eliminarlas.
Una vez en el hogar, las zanahorias se han de mantener en un lugar fresco y aireado. Antes de guardarlas conviene limpiar la superficie con un trapo húmedo, en lugar de lavarlas.
Su respiración es baja, por lo que aguantan bien varias semanas en lugares frescos. En la nevera se mantienen hasta dos o tres semanas si son frescas. También se pueden congelar para que se conserven más tiempo, hasta ocho meses. Para ello, conviene quitarles los extremos, raspar su superficie, trocearlas y escaldarlas en agua hirviendo durante unos minutos antes de congelarlas.
Además de frescas, se pueden adquirir en el mercado en conserva o congeladas.
El etileno, sustancia gaseosa que segregan en mayor proporción ciertos vegetales durante su maduración, confiere sabores amargos a las zanahorias. Por esta razón, no han de guardarse junto a frutas que producen este gas durante su almacenamiento como manzanas, plátanos, melones, melocotones... para evitar así la aparición de sabores amargos.
| Composición por 100 gramos de porción comestible | | Energía (Kcal) | 32,8 |  |  | | Agua (ml) | 88 |  |  | | Hidratos carbono (g) | 7,3 |  |  | | Fibra (g) | 2,9 |  |  | | Potasio (mg) | 260 |  |  | | Yodo (mcg) | 10 |  |  | | Vitamina E (mg) | 0,5 |  |  | | Vitamina A (mcg de Eq. de retinol) | 1346 |  |  | | Niacina (mg de Eq. de niacina) | 0,8 |  |  | | Folatos (mcg) | 14,5 |  |  | | mcg = microgramos (millonésima parte de un gramo) |
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PROPIEDADES NUTRITIVAS
La zanahoria es un alimento excelente desde el punto de vista nutricional gracias a su contenido en vitaminas y minerales. El agua es el componente más abundante, seguido de los hidratos de carbono, esto es, nutrientes que aportan energía. La zanahoria presenta un contenido en hidratos de carbono superior a otras hortalizas. Al tratarse de una raíz, absorbe los nutrientes y los asimila en forma de azúcares. El contenido de dichos azúcares disminuye tras la cocción y aumenta con la maduración.
Su color naranja se debe a la presencia de carotenos, entre ellos el beta-caroteno o pro-vitamina A, pigmento natural que el organismo transforma en vitamina A conforme la necesita. Asimismo, es fuente de vitamina E y de vitaminas del grupo B como los folatos y la vitamina B3 o niacina. En cuanto a los minerales, destaca el aporte de potasio, y cantidades discretas de fósforo, magnesio, yodo y calcio. Este último es de peor aprovechamiento que el que procede de los lácteos u otros alimentos buena fuente de este mineral.
El potasio es un mineral necesario para la transmisión y generación del impulso nervioso y para la actividad muscular normal, además de intervenir en el equilibrio de agua dentro y fuera de la célula.
La vitamina E ayuda en la estabilidad de las células sanguíneas y en la fertilidad, además de tener acción antioxidante.
La niacina o vitamina B3 colabora en el funcionamiento del sistema digestivo, el buen estado de la piel, el sistema nervioso y en la conversión de los alimentos en energía.
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La zanahoria es el alimento más rico en beta-caroteno, sustancia que tras ser absorbida en nuestro cuerpo se transforma en vitamina A o retinol. Ésta es esencial para la visión, el buen estado de la piel, los tejidos y para el buen funcionamiento de nuestro sistema de defensas. El mecanismo que explica la relación de la vitamina A con la vista se relaciona con una forma activa de dicha vitamina, el 11-cis-retina. Esta forma se combina con una sustancia orgánica (opsina) para generar un compuesto activo llamado rodopsina que se encuentra en la retina del ojo humano. Los rayos de luz de baja intensidad descomponen la rodopsina de los bastoncillos, receptores sensibles a luz que hay en la retina, y por medio de una serie de reacciones químicas se produce la excitación del nervio óptico, lo que origina en el cerebro estímulos visuales. De este modo, cuando no hay suficiente cantidad de vitamina A se produce ceguera nocturna porque los bastoncillos son sensibles a la luz de baja intensidad. Por ello, el consumo de zanahoria resulta muy útil para quienes padecen problemas oculares como fotofobia, sequedad ocular o ceguera nocturna.
El beta-caroteno, sustancia antioxidante, al igual que la vitamina E, neutraliza los radicales libres, por lo que el consumo frecuente de zanahorias contribuye a reducir el riesgo de enfermedades cardiovasculares, degenerativas y de cáncer.
Los antioxidantes bloquean el efecto dañino de los radicales libres. La respiración en presencia de oxígeno es esencial en la vida celular de nuestro organismo, pero como consecuencia de la misma se producen unas moléculas, los radicales libres, que ocasionan a lo largo de la vida efectos negativos para la salud por su capacidad de alterar el ADN (los genes), las proteínas y los lípidos o grasas ("oxidación").
Existen situaciones que aumentan la producción de radicales libres: el ejercicio físico intenso, la contaminación ambiental, el tabaquismo, las infecciones, el estrés, dietas ricas en grasas y la sobre exposición al sol.
La relación entre antioxidantes y la prevención de enfermedades cardiovasculares es hoy una afirmación bien sustentada. Se sabe que es la modificación del llamado "mal colesterol" (LDL-c) la que desempeña un papel fundamental en el inicio y desarrollo de la aterosclerosis. Los antioxidantes bloquean los radicales libres que modifican el llamado mal colesterol, con lo que contribuyen a reducir el riesgo cardiovascular y cerebrovascular.
La zanahoria es muy recomendada para quienes tienen un mayor riesgo de sufrir carencias de vitamina A. En este grupo se incluyen quienes siguen dietas bajas en grasa y personas cuyas necesidades nutritivas están aumentadas (periodos de crecimiento, embarazo y lactancia materna). De igual forma, el consumo de alimentos ricos en vitamina A es aconsejable para personas propensas a padecer infecciones respiratorias (faringitis, laringitis o bronquitis) o con la piel seca y escamosa.
Además, la disponibilidad de beta-caroteno aumenta con la cocción, por lo que la zanahoria cocida, una forma bastante habitual de consumirla, sigue siendo buena fuente de esta provitamina.
En las últimas décadas se han acumulado pruebas que avalan la existencia de una serie de acciones biológicas de los carotenoides -el beta-caroteno es uno de ellos-. Entre ellas se incluyen efectos beneficiosos sobre el sistema inmunológico. Dichas sustancias se alzan así como un importante apoyo para aliviar enfermedades carenciales y situaciones patológicas.
A la zanahoria se le atribuyen propiedades vermífugas (antiparasitarias) debido a la presencia de un aceite esencial. Este aceite, junto con las pectinas (fibra soluble) presentes en cantidades considerables, proporciona a la zanahoria un alto poder de gelificación y de acción astringente, muy útil en caso de diarrea. Si se consume cruda, su contenido en fibra insoluble favorece la función intestinal, lo que resulta beneficioso en caso de estreñimiento. En caso de diarrea se ha de consumir siempre cocida. De este modo se potencia su efecto astringente o antidiarreico.
La zanahoria, por ser una raíz en la que se acumulan mayor cantidad de azúcares que en otras hortalizas y por su ligero sabor dulce, era excluida de las dietas para adelgazar. Esto es tan sólo un mito. Su valor energético es más bien bajo y, por tanto, resulta un ingrediente idóneo en múltiples recetas ligeras como las ensaladas, cremas y purés, etc.
La zanahoria es muy buena fuente de yodo y de provitamina A. Los requerimientos de yodo en el embarazo no son muy elevados respecto a la mujer no gestante. Sin embargo, es imprescindible para el correcto funcionamiento de las hormonas tiroideas que intervienen en el crecimiento del feto, el desarrollo de su cerebro y en la regulación de otras funciones metabólicas como el mantenimiento de la temperatura corporal. En cuanto a la vitamina A, las necesidades son mayores en el embarazo y en los niños que en otras etapas de la vida. El consumo de zanahorias, por tanto, ayuda a cubrir las necesidades de esta vitamina. El aporte adecuado de vitamina A en niños es importante porque contribuye a un buen crecimiento y desarrollo óseo, además de proteger al organismo frente a las infecciones.
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La zanahoria es un alimento que se puede utilizar en muy diferentes platos; cruda, como parte de ensaladas o tomadas en un aperitivo, o bien cocinadas. Esta hortaliza no sólo sirven como acompañamiento a platos de verdura, también se presta a elaborar con ella cremas y purés, además de postres como, por ejemplo, la tarta de zanahoria, o dar color y sabor a diversos platos elaborados a base de carne o pescado.
Además, incluirla en distintos platos, o elaborar postres con ella, ayuda a que los niños la consuman con más facilidad que si se les ofrece siempre hervida con otras verduras.
CURIOSIDADES
La zanahoria es el vegetal más rico en beta-caroteno. Un consumo excesivo de zanahoria puede provocar depósitos de caroteno bajo la piel que darán un tono amarillento a las palmas de las manos, planta de los pies, brazos y surcos entre la nariz y los labios. La industria extrae el pigmento de las zanahorias para utilizarlo como aditivo antioxidante y colorante en margarinas y otros productos alimenticios.
CÓMO PREPARARLAS
Antes de consumir las zanahorias deben limpiar con esmero. Resulta más conveniente rasparlas que pelarlas porque las vitaminas se acumulan cerca de la piel. Además, el beta-caroteno resiste el calor (cocción), pero en contacto con el oxígeno del aire se oxida con facilidad, por lo que conviene rasparlas y rallarlas justo antes de comerlas crudas. Así conservan al máximo todos sus nutrientes.
Se pueden consumir tal cual o como ingrediente de numerosos platos salados y dulces: enteras, troceadas, ralladas, cocidas o en puré...
Crudas es la mejor forma de aprovechar sus propiedades nutritivas. Se pueden consumir enteras, troceadas, ralladas, licuadas...como aperitivo, ingrediente de ensaladas o bebida refrescante y reconstituyente.
Cocidas se pueden degustar solas, junto con otras verduras o como ingrediente de guisos y estofados de carnes o pescados y sus derivados.
Con ellas se elaboran pudines, purés, cremas, etc.
Incluso se utilizan, por su sabor dulce, como ingrediente de postres: tarta de zanahoria, pastel de zanahoria, bolitas de zanahoria con coco rallado, etc.
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| Croquetas de zanahoria y huevo |  |
4 personas
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| Ingredientes
- 2 l de leche - 240 gr de mantequilla - 240 gr de harina - 100 ml de aceite de oliva - 300 gr de zanahoria rallada - 2 huevos cocidos - Harina - Pan rallado - Aceite para freír
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| Cómo se prepara
Calentar la leche.
En una cazuela, deshacer la mantequilla con un poco de aceite de oliva, añadir la harina y freír la harina en la mantequilla sin que coja demasiado color.
Una vez formada la salsa Roux (mezcla de harina y mantequilla), verter poco a poco la leche templada y remover de manera constante para que no se formen grumos hasta obtener una salsa bechamel.
Añadir a la bechamel, la zanahoria rallada y los huevos cocidos troceados. Dejar que cueza para que coja sabor.
Poner a punto de sal.
Verter en una bandeja impregnada con un poco de mantequilla y dejar reposar unas dos horas.
Hacer bolitas, pasar por harina, huevo y pan rallado y freír de pocas en pocas en aceite caliente.
Servir acompañadas de salsa de tomate y ensalada.
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| Pastel de zanahoria |
4 personas
| Cómo se prepara
Derretir y batir el queso fundido hasta que esté cremoso, añadir la margarina blanda y continuar batiendo, poco a poco. Sin dejar de batir agregar lentamente el azúcar y uno a uno los huevos.
Añadir a la mezcla la miga de pan, la vainilla y por último la zanahoria previamente rallada. Mezclar muy bien todos los elementos.
En un molde para hornear poco profundo y engrasado colocar la mezcla bien distribuida.
Precalentar el horno a 250 ºC durante 30 minutos.
Introducir en el horno unos 25 minutos hasta que se haya dorado por los lados y sin dejar que se seque demasiado.
Dejar enfriar para desmoldar, cortar y servir este delicioso postre.
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Ingredientes - 500 gr de zanahoria cruda - 200 gr de queso fundido - 100 gr de margarina - Media taza de azúcar - 2 huevos - Media taza de miga de pan - Un cuarto de cucharadita de esencia de vainilla
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| Crema de zanahoria y espárragos |
4 personas
| Cómo se prepara
Lavar los vegetales, cortarlos a dados y cocerlos al vapor durante unos minutos (seguir las instrucciones de la olla).
Batir los ingredientes hasta obtener un puré.
Corregir el punto de sal y añadir un chorro de aceite de oliva virgen en crudo.
Servir caliente.
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Ingredientes - 500 gr de espárragos - 300 gr de zanahorias - 200 gr de patata - Un chorro de aceite de oliva virgen - Sal
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