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Consejos y técnicas culinarias

La compra

Son numerosas las formas en las que se pueden adquirir las hortalizas en el mercado: frescas, en conserva, congeladas, deshidratadas, encurtidas, listas para cocinar, listas para consumir, etc.

Para las hortalizas frescas existe una norma de calidad que el consumidor puede exigir en cualquier establecimiento.

Los productos deben venderse enteros, sanos, limpios, sin humedad, olores, colores o sabores extraños. Estas exigencias son comunes a todas las categorías comerciales, que no hay que confundir con el tamaño (son términos diferentes). Todas las hortalizas deben ir acompañadas de manera obligatoria de una etiqueta en la que aparezca en letra visible y legible las siguientes indicaciones:

  • Denominación del producto correspondiente a la norma de calidad.
  • Nombre de la variedad, caso de exigirlo la norma.
  • Origen del producto.
  • Categoría comercial, de acuerdo con la definición de su correspondiente norma (ausencia de defectos, uniformidad de las piezas, etc.). Se pueden utilizar colores aunque no es obligatorio: Rojo (Extra), Verde (Primera), Amarillo (Segunda) y Blanco (Tercera).
  • Calibre. Se refiere al tamaño y puede aparecer el diámetro de cada pieza (en milímetros) o el peso (en gramos).
  • Identificación de la empresa con el nombre, razón social o denominación del envasador o importador y domicilio.
  • Número de registro sanitario (RSI).
  • Número de registro de Industrias Agrarias y Alimentarias.